El gran edificio situado entre la calle Mayor, Esparteros y la plaza de Pontejos recibe el nombre de Casas de Cordero. Se construyó entre 1842 y 1845, antes de la gran reforma de la Puerta del Sol, y está considerado uno de los primeros grandes bloques modernos de viviendas de Madrid.
Su propietario, Santiago Alonso Cordero, era un comerciante y político de origen maragato. El apellido quedó representado mediante un cordero esculpido en la esquina de Mayor con Esparteros, una firma visible que terminó dando nombre a todo el conjunto.
Las Casas de Cordero ocupan el solar del antiguo convento de San Felipe el Real, célebre por las gradas en las que los madrileños se reunían para intercambiar noticias y rumores. La desaparición del convento permitió levantar un edificio de una escala poco habitual en el Madrid de mediados del siglo XIX.
Santiago Alonso Cordero
Santiago Alonso Cordero nació en 1793 en Santiago Millas, una localidad de la comarca leonesa de la Maragatería. Los arrieros maragatos desempeñaban un papel importante en el transporte de mercancías entre Galicia, Castilla y Madrid, y Cordero logró construir una considerable fortuna mediante el comercio y los negocios.
También participó en la vida política del liberalismo español. Fue diputado, senador y presidente de la Diputación de Madrid. Su figura fue conocida en la capital con el apodo de el Maragato.
Una historia muy repetida asegura que financió el edificio con un premio de lotería. El relato tiene distintas versiones y algunos de sus detalles resultan difíciles de comprobar, pero quedó tan unido a la memoria de las Casas de Cordero como el animal representado en su fachada. La documentación segura confirma, en todo caso, que Cordero fue su primer propietario y que promovió uno de los proyectos inmobiliarios más ambiciosos del Madrid de su tiempo.
Un edificio nuevo para una ciudad nueva
El arquitecto municipal Juan José Sánchez Pescador diseñó un conjunto de viviendas organizado alrededor de varios patios interiores. La obra comenzó en 1842 y terminó en 1845.
El edificio destacaba por su tamaño, la regularidad de sus fachadas y la calidad de sus instalaciones. En una ciudad formada todavía por numerosas casas estrechas y mal ventiladas, las Casas de Cordero ofrecían viviendas amplias, comercios en la planta baja y una distribución mucho más moderna.
Su construcción se adelantó más de una década a la gran reforma de la Puerta del Sol. Cuando comenzaron las demoliciones de 1857, el inmueble fue conservado y se convirtió en uno de los límites del nuevo espacio. Junto con la Real Casa de Correos, permite reconocer una etapa anterior a la plaza que vemos actualmente.
La Fonda de la Vizcaína
En 1846 abrió en los bajos la Fonda de la Vizcaína, uno de los alojamientos y restaurantes más conocidos de la época. Su cocina y su servicio pretendían acercarse a los establecimientos europeos, en un momento en el que las palabras fonda, casa de huéspedes y hotel todavía se utilizaban con significados poco definidos.
Los viajeros llegaban a Madrid en diligencia y buscaban alojamiento cerca de las oficinas de transporte, de las postas y de la Puerta del Sol. La situación del edificio, entre Sol y la calle Mayor, era especialmente conveniente.
Las Casas de Cordero se convirtieron así en algo más que un bloque residencial. En sus plantas convivían viviendas, fondas, restaurantes, comercios y oficinas, una mezcla de usos que anticipaba la vida de los grandes edificios construidos posteriormente alrededor de la plaza.
El Hotel Europa
Con el tiempo, una parte del conjunto albergó el Hotel Europa, cuyo nombre todavía permanece en la fachada y en la memoria del edificio.
El establecimiento ocupaba una posición privilegiada en el extremo occidental de Sol, cerca de la calle Mayor y del Arenal. Desde sus balcones podían contemplarse la Casa de Correos, la circulación de carruajes y, más adelante, los tranvías y las celebraciones de la plaza.
El Hotel Europa formó parte del grupo de alojamientos que hizo de Sol el principal distrito hotelero de Madrid durante el siglo XIX. Antes de que el Ritz, el Palace y la Gran Vía desplazaran el lujo hacia otras zonas, los viajeros buscaban habitaciones alrededor de la plaza.
El edificio que sustituyó al Mentidero
Las Casas de Cordero representan uno de los cambios más importantes de la historia urbana de Sol.
Sobre el lugar en el que antes se levantaba un convento apareció un gran edificio de viviendas y comercios. Las gradas en las que los madrileños intercambiaban rumores fueron sustituidas por hoteles, restaurantes y escaparates.
La función del lugar cambió, pero no desapareció por completo. San Felipe había atraído a quienes querían conocer las noticias de la ciudad. Las Casas de Cordero continuaron recibiendo viajeros, vecinos y comerciantes en uno de los puntos más transitados de Madrid.
Hoy el edificio puede parecer una pieza más del entorno de Sol. Sin embargo, cuando se construyó era una obra extraordinaria por su tamaño y por su forma de entender la vivienda urbana.
Es, además, el gran superviviente de la plaza anterior a 1857.
Preguntas frecuentes
¿Dónde están las Casas de Cordero?
¿Cuándo se construyeron las Casas de Cordero?
¿Por qué se llaman Casas de Cordero?
¿Qué había antes de las Casas de Cordero?
¿Qué relación tiene el Hotel Europa con el edificio?
Sigue explorando
Historia de la Puerta del Sol
De puerta medieval a centro simbólico de Madrid: la historia de la Puerta del Sol, su gran reforma del siglo XIX, la llegada del transporte, sus monumentos y su papel como lugar de encuentro.
LeerEl Kilómetro Cero
La placa del Kilómetro Cero, frente a la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol, marca el origen histórico de las seis carreteras radiales de España. Su historia desde 1856 y la rosa de los vientos actual.
LeerPor qué se llama Puerta del Sol
La Puerta del Sol fue una entrada del Madrid medieval decorada con un sol. Descubre cómo aquel postigo desaparecido dio nombre a la plaza.
LeerQué ver en la Puerta del Sol
Recorrido por los nueve lugares imprescindibles de la Puerta del Sol: Kilómetro Cero, Casa de Correos, reloj, Carlos III, Mariblanca, Oso y Madroño, Hotel de París, Tío Pepe y La Fonda.
Leer