Antes de las Casas de Cordero, en la entrada de la calle Mayor se levantaba el convento de San Felipe el Real. Su iglesia y sus dependencias ocupaban uno de los lugares más visibles de la antigua Puerta del Sol.
El edificio era importante, pero sus gradas lo fueron todavía más. Allí se reunían madrileños de todas las condiciones para intercambiar noticias, buscar trabajo, comentar la política y difundir rumores.
Las gradas de San Felipe fueron conocidas como el Mentidero de la Villa.
Un convento junto a la calle Mayor
San Felipe el Real pertenecía a los agustinos calzados y fue construido entre los siglos XVI y XVII. Se encontraba elevado sobre una gran plataforma protegida por barandillas, en el comienzo de la calle Mayor y muy cerca de la Puerta del Sol.
La posición elevada daba al edificio una presencia muy distinta de la que muestran actualmente las Casas de Cordero. Para acceder a la iglesia era necesario subir por unas gradas que acabaron convirtiéndose en un espacio público por derecho propio.
Desde allí se veía el movimiento de viajeros, vendedores y carruajes que atravesaban la zona. La Puerta del Sol todavía era pequeña e irregular, pero ya funcionaba como uno de los principales cruces de Madrid.
Las gradas
Las personas acudían a las gradas para conversar, pero también para enterarse de lo que ocurría. En una ciudad sin prensa diaria accesible para todos, sin radio y sin medios de comunicación inmediatos, la información circulaba oralmente.
Soldados, criados, funcionarios, comerciantes, pretendientes, viajeros y desocupados se mezclaban delante del convento. Unos llevaban noticias de la corte; otros conocían la llegada de una comitiva, una vacante, una guerra o una decisión política.
La información verdadera convivía con la exageración y la mentira. De ahí surgió la palabra mentidero.
No era necesariamente un lugar en el que todo fuera falso. Era un espacio en el que cada noticia podía deformarse mientras pasaba de una persona a otra.
El gran centro de rumores
Madrid tuvo varios mentideros, pero el de San Felipe fue el más famoso. Su cercanía al Alcázar, la calle Mayor y la Puerta del Sol facilitaba la llegada de noticias políticas y comerciales.
También acudían escritores y hombres de teatro. Los rumores sobre estrenos, actores y obras circulaban allí con rapidez. El lugar aparece asociado a la vida literaria del Siglo de Oro y a la imagen de una ciudad que hablaba constantemente de sí misma.
Las gradas cumplían una función parecida a la que después desempeñarían los cafés de la Puerta del Sol. Quien quería saber qué estaba ocurriendo podía acercarse, escuchar y conversar sin necesidad de pertenecer a una institución.
La Puerta del Sol heredó esa costumbre. Siglos después, las noticias seguirían buscándose en los cafés, delante de Gobernación o entre las multitudes reunidas en la plaza.
El final del convento
San Felipe el Real perdió parte de sus funciones durante el siglo XIX. La desamortización, las transformaciones políticas y el crecimiento del centro modificaron el destino de numerosos conventos madrileños, entre ellos el cercano convento de la Victoria.
El edificio fue derribado y su solar quedó disponible para una gran operación inmobiliaria. Entre 1842 y 1845 se levantaron allí las Casas de Cordero, diseñadas por Juan José Sánchez Pescador.
El cambio resumía la transformación de Madrid. Un convento del Antiguo Régimen era sustituido por viviendas, comercios, fondas y hoteles destinados a una ciudad burguesa y cada vez más poblada.
No queda ningún resto visible de las gradas. El cordero esculpido en la esquina de Mayor y Esparteros señala ahora un edificio completamente diferente.
La herencia del Mentidero
San Felipe desapareció antes de la gran reforma de la Puerta del Sol. Por eso no aparece en la plaza moderna y resulta difícil imaginar el espacio que ocupaba.
Sin embargo, su función sobrevivió.
Sol continuó siendo el lugar al que los madrileños acudían para enterarse de las noticias. En el siglo XIX lo hicieron en los cafés. En 1931 esperaron allí la proclamación de la República. Después llegaron la radio, la televisión y las manifestaciones.
Las gradas de San Felipe explican que esta función no naciera con la Casa de Correos ni con el Ministerio de la Gobernación.
Mucho antes, junto a la calle Mayor, Madrid ya había elegido este lugar para reunirse y hablar.
Preguntas frecuentes
¿Dónde estaba San Felipe el Real?
¿Qué era el Mentidero de la Villa?
¿Por qué se llamaba mentidero?
¿Qué sustituyó al convento de San Felipe?
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