Antes de que existieran el Metro, los autobuses o Cercanías, la Puerta del Sol ya era el principal cruce de Madrid. Por sus calles pasaban carruajes, coches de alquiler, caballos y viajeros que entraban o salían de la ciudad.
Cada nuevo medio de transporte terminó llegando a Sol. Primero fueron las diligencias y los ómnibus; después, los tranvías, los automóviles, el Metro y los trenes.
Hoy la plaza es peatonal, pero debajo continúa funcionando una de las estaciones más importantes de Madrid.
Diligencias y coches de alquiler
Viajar antes del ferrocarril era lento e imprevisible. Los caminos podían convertirse en barro, los animales necesitaban descansar y los recorridos se realizaban por etapas.
Las diligencias transportaban pasajeros entre Madrid y otras ciudades. En las postas se cambiaban los caballos y los viajeros podían comer o pasar la noche. Perder una salida podía significar esperar uno o varios días.
Sol no tenía una estación única. Las oficinas, fondas y cocheras situadas en las calles próximas vendían billetes y organizaban las salidas. Los pasajeros esperaban en cafés y alojamientos mientras los equipajes se cargaban sobre los vehículos.
Dentro de Madrid se utilizaban coches de punto, antecesores de los taxis. Esperaban a los clientes en lugares autorizados y permitían desplazarse hasta el Palacio Real, el Prado, los teatros o las estaciones.
Ferrocarril y hoteles
La apertura de la línea entre Madrid y Aranjuez en 1851 inició la expansión del ferrocarril. Las estaciones se encontraban fuera del centro, por lo que los viajeros todavía necesitaban un carruaje para llegar hasta Sol.
Los hoteles enviaban vehículos para recoger a sus clientes. En las estaciones esperaban conductores con el nombre del establecimiento y trasladaban a los huéspedes y sus baúles hasta la plaza.
La Fonda de los Príncipes y el Hotel de París nacieron en este contexto. Sol funcionaba como el verdadero lugar de llegada a Madrid, aunque el tren terminara su recorrido en Atocha o en la estación del Norte.
Los ómnibus, vehículos colectivos tirados por caballos, también conectaban las estaciones con los principales hoteles y barrios.
Tranvías sobre la plaza
El primer tranvía de Madrid comenzó a funcionar en 1871 y atravesaba la Puerta del Sol. Los coches circulaban sobre raíles, pero todavía eran tirados por mulas o caballos.
A finales del siglo XIX comenzaron a utilizarse tranvías eléctricos. La plaza se llenó de vías, postes y cables. Los vehículos entraban desde varias calles y los peatones debían cruzar entre tranvías, carruajes y coches de alquiler.
La nueva tecnología permitía transportar a más personas, pero volvió a saturar el espacio que la reforma del siglo XIX había intentado despejar.
Los primeros automóviles aparecieron poco después. Durante varios años convivieron en Sol caballos, tranvías eléctricos, bicicletas, taxis y peatones.
El Metro
El 17 de octubre de 1919 se inauguró la primera línea del Metro de Madrid entre Sol y Cuatro Caminos. Tenía ocho estaciones y aproximadamente cuatro kilómetros de longitud.
La entrada de Sol estaba señalada por un templete diseñado por Antonio Palacios. La estructura de piedra, hierro y cristal presentaba el nuevo transporte como un símbolo de modernidad.
Por primera vez era posible atravesar una parte de Madrid sin depender del tráfico de la superficie. La red fue ampliándose y Sol se convirtió en estación de las líneas 1, 2 y 3.
Mientras aumentaban los túneles, la plaza continuaba llena de tranvías, autobuses y automóviles.
Autobuses y Cercanías
Los autobuses fueron sustituyendo progresivamente a los tranvías. Podían cambiar de ruta con mayor facilidad y se adaptaban mejor al crecimiento del tráfico.
Durante décadas, numerosas líneas atravesaron o terminaron en Sol. La plaza estaba dividida por calzadas y paradas y los peatones se desplazaban entre aceras e isletas.
En 2004 comenzaron las obras para llevar Cercanías hasta la plaza. La excavación fue compleja porque bajo Sol ya existían tres líneas de Metro, conducciones y restos arqueológicos.
La estación abrió en 2009 y quedó conectada con Atocha y Chamartín. Sobre ella se construyó el gran acceso de vidrio conocido como la ballena, sustituido posteriormente durante la última reforma.
La plaza peatonal
En agosto de 2020, Sol quedó cerrada al tráfico. Los autobuses, taxis y automóviles desaparecieron de la superficie y la remodelación terminada en 2023 creó un pavimento continuo de fachada a fachada.
Los transportes no abandonaron la plaza. Metro y Cercanías continúan pasando bajo ella y permiten llegar desde distintos puntos de Madrid y de la región.
Un huésped actual puede salir del tren a pocos metros de La Fonda de los Príncipes. Ya no necesita un ómnibus del hotel ni un coche de caballos para transportar su equipaje.
La forma de viajar ha cambiado por completo, pero Sol continúa cumpliendo la misma función: sigue siendo uno de los principales lugares de llegada a Madrid.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se inauguró el Metro de Madrid?
¿Cuándo llegó el primer tranvía a la Puerta del Sol?
¿Cómo se llegaba a Sol antes del ferrocarril?
¿Cuándo se peatonalizó la Puerta del Sol?
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