La Fonda de los Príncipes abrió el 1 de octubre de 1861, cuando las obras de la nueva Puerta del Sol todavía no habían terminado. El reloj de Losada no existía y muchos de los edificios de la plaza acababan de construirse.
El establecimiento nació dentro del gran arco levantado frente a la Casa de Correos y fue concebido para recibir a los viajeros que llegaban a un Madrid cada vez mejor conectado por el ferrocarril.
Durante más de un siglo y medio cambió de nombre, propietarios y categoría. Fue Hotel de los Príncipes, Gran Hotel de la Paix, Hotel Americano, Pensión Americana y Hostal Americano. Cerró en marzo de 2020 y recuperó su denominación original al reabrir el 5 de enero de 2026.
Un hotel construido para Sol
El edificio ocupa una posición privilegiada entre las calles Preciados y Carmen, con otras fachadas hacia Tetuán y la parte posterior del inmueble. Esta disposición permitía iluminar y ventilar las habitaciones y proporcionaba numerosos balcones abiertos hacia la plaza y las calles.
La Fonda no se instaló en una antigua casa adaptada. Nació dentro de un edificio nuevo, construido durante la gran reforma de 1857 a 1862.
En aquella época, la palabra fonda no designaba necesariamente un alojamiento modesto. Los establecimientos de primer nivel ofrecían habitaciones privadas, salones, comedor, baños, servicio de carruajes y atención para viajeros extranjeros.
La ubicación era uno de sus principales atractivos. Desde Sol podía llegarse con facilidad al Palacio Real, el Prado, los teatros, los comercios y las oficinas públicas. Los coches del hotel recogían a los huéspedes en las estaciones y trasladaban sus baúles hasta la puerta.
De los Príncipes a La Paix
Poco después de la apertura comenzó a utilizarse también el nombre de Hotel de los Príncipes. La palabra hotel, de origen francés, se asociaba con los establecimientos más modernos de Europa.
Hacia 1875 pasó a llamarse Gran Hotel de la Paix. Un anuncio de 1876 destacaba sus cuatro fachadas, los 120 balcones a la calle, las habitaciones para familias, los gabinetes particulares, la mesa redonda, los intérpretes, los baños y los coches y ómnibus al servicio de los clientes.
El establecimiento aspiraba a competir con los grandes hoteles de París y Londres. Los huéspedes podían leer periódicos europeos, recibir visitas, contratar un coche o permanecer durante semanas acompañados por sus familias y criados.
Los balcones permitían contemplar el movimiento de Sol, las celebraciones y los acontecimientos políticos que se producían delante de Gobernación. El hotel no estaba simplemente situado junto a la plaza. Formaba parte de ella.
El Hotel Americano
A comienzos del siglo XX, París dejó de ser la única referencia de modernidad. Estados Unidos representaba ahora la electricidad, los ascensores, los grandes edificios y una nueva forma de vida urbana.
El Hotel de la Paix pasó a llamarse Hotel Americano. Al mismo tiempo, Madrid empezaba a abrir establecimientos más grandes y lujosos. El Ritz, el Palace y los hoteles de la Gran Vía desplazaron progresivamente el centro hotelero fuera de Sol.
La Primera Guerra Mundial y las dificultades económicas agravaron el cambio. El establecimiento funcionó durante una etapa como Pensión Americana, con precios más accesibles y una clientela que podía permanecer durante periodos largos.
Jorge Luis Borges se alojó allí con su familia durante sus años en Madrid. El joven escritor participaba en el movimiento ultraísta y comenzaba a publicar algunos de sus primeros textos.
El nombre de Hotel Americano volvió a utilizarse posteriormente, pero el establecimiento ya no recuperó la posición de lujo que había tenido durante el siglo XIX.
Guerra, posguerra y Hostal Americano
La Puerta del Sol sufrió bombardeos y fuego de artillería durante la Guerra Civil. El edificio resultó dañado, especialmente en la fachada de la calle Tetuán.
Después de la guerra, las plantas y los locales fueron fragmentándose entre hoteles, pensiones, oficinas, viviendas y comercios. La unidad del antiguo gran hotel desapareció progresivamente.
Las nuevas clasificaciones obligaron a convertir el establecimiento en Hostal Americano. Ofrecía habitaciones sencillas a viajeros que valoraban principalmente la ubicación y un precio más accesible.
El hostal continuó funcionando mientras desaparecían otros alojamientos históricos. El Hotel de París cerró en 2006, pero en el número 11 todavía era posible dormir dentro del edificio que había recibido a los primeros huéspedes en 1861.
Campanadas y Tío Pepe
Los balcones situados frente a la Casa de Correos fueron utilizados durante décadas por las televisiones para retransmitir las campanadas. Las cámaras podían mostrar de frente el reloj, la fachada y la multitud reunida en la plaza.
Millones de espectadores contemplaron Sol desde el edificio de la antigua Fonda sin saber dónde se encontraba exactamente el plató.
En 2014 llegó otro de los símbolos de la plaza. El cartel de Tío Pepe, retirado del antiguo Hotel de París durante las obras de Apple, fue instalado sobre la azotea del número 11.
El luminoso que había coronado durante décadas uno de los grandes hoteles del siglo XIX pasó a situarse sobre otro.
El cierre y la recuperación
El Hostal Americano cerró en marzo de 2020. La pandemia paralizó los viajes y dejó vacía la Puerta del Sol.
En 2024 comenzó el proyecto para recuperar la actividad hotelera y devolver al establecimiento su primer nombre. La rehabilitación renovó habitaciones, baños, instalaciones, climatización, aislamiento acústico y zonas comunes.
La intención no fue reconstruir literalmente una fonda del siglo XIX. El hotel debía responder a las necesidades actuales, pero mantener la relación histórica entre el edificio, los viajeros y la plaza.
La Fonda de los Príncipes volvió a abrir el 5 de enero de 2026, casi 165 años después de su inauguración.
El Mirador de Sol
El Mirador de Sol recupera una parte de la vida que siempre existió dentro del edificio. Sus cinco balcones se abren hacia la Casa de Correos y ofrecen una vista frontal del reloj de Losada.
Durante el día puede observarse el movimiento de la plaza; por la noche, las fachadas iluminadas y el cartel de Tío Pepe forman parte del paisaje. En Nochevieja, los balcones vuelven a integrarse en las retransmisiones de televisión.
Los viajeros actuales llegan en avión, Metro o Cercanías y realizan la reserva desde un teléfono. Son muy diferentes de quienes llegaban en diligencia con baúles y criados.
El edificio continúa cumpliendo la misma función para la que fue construido: alojarlos frente a la Puerta del Sol.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está La Fonda de los Príncipes?
¿Cuándo abrió La Fonda de los Príncipes?
¿Qué nombres ha tenido a lo largo de su historia?
¿Se ven las campanadas desde La Fonda?
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