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Vista histórica de la Puerta del Sol y sus hoteles entre 1860 y 1880

Puerta del Sol · Madrid

El Hotel del Universo y el café de los espejos

Historia del desaparecido Hotel del Universo y del Café Universal de la Puerta del Sol, conocido como el café de los espejos y frecuentado por Benito Pérez Galdós.

En el extremo de la Puerta del Sol próximo a la calle de Alcalá se encontraba el Hotel del Universo. En sus plantas bajas funcionó el Café Universal, uno de los grandes cafés madrileños del siglo XIX.

El establecimiento era conocido como el café de los espejos por la abundancia de lunas que cubrían sus salones. Entre sus clientes estuvo un joven Benito Pérez Galdós, recién llegado de Canarias y todavía lejos de convertirse en uno de los grandes novelistas españoles.

Un hotel en la nueva plaza

El Hotel del Universo fue uno de los alojamientos surgidos alrededor de la Puerta del Sol después de la reforma de 1857 a 1862. Distintas fuentes sitúan su apertura hacia 1870, lo que lo convertiría en uno de los últimos grandes hoteles incorporados a la nueva plaza.

Se encontraba en el antiguo número 15, después número 14, cerca del comienzo de la calle de Alcalá. Desde sus habitaciones podía contemplarse la Casa de Correos, el movimiento de los tranvías y buena parte de la plaza.

El hotel formaba parte de un conjunto de establecimientos que incluía el Hotel de París, la Fonda de los Príncipes, el Hotel Europa y otros alojamientos de menor tamaño.

Sol se había convertido en el lugar más conveniente para quienes llegaban a Madrid: estaba cerca de los teatros, los comercios, los ministerios y las oficinas desde las que partían los transportes.

El Café Universal

La planta baja albergaba el Café Universal, uno de los establecimientos más elegantes y frecuentados de la plaza.

Su decoración combinaba blanco y oro, divanes, sillas, mesas de mármol y numerosos espejos que multiplicaban la luz y el movimiento del salón. De ahí surgió su nombre popular: el café de los espejos.

Los clientes podían pasar horas leyendo periódicos, escribiendo cartas, conversando o contemplando a quienes entraban. El café ofrecía un espacio público cubierto en una ciudad en la que las viviendas no siempre permitían recibir visitas con comodidad.

Como otros grandes cafés de Sol, era al mismo tiempo salón, oficina informal y observatorio de la vida madrileña.

Galdós y la tertulia canaria

Benito Pérez Galdós llegó a Madrid en 1862 para estudiar Derecho.

Poco después comenzó a frecuentar el Café Universal, donde se reunía una tertulia formada por estudiantes y residentes procedentes de Canarias. Entre ellos se encontraban los hermanos León y Castillo y otras figuras que tendrían posteriormente una importante trayectoria política e intelectual.

Para el joven Galdós, el café ofrecía algo que la universidad no podía darle: contacto directo con la forma de hablar, discutir y comportarse de los madrileños.

Desde sus mesas podía observar funcionarios, burgueses, periodistas, comerciantes y viajeros. Aquella mezcla social acabaría apareciendo en sus novelas.

La Puerta del Sol fue uno de los grandes escenarios de su educación como escritor.

Una plaza reflejada en espejos

El Café Universal permitía contemplar Sol desde dentro. Los espejos no solo ampliaban el salón; reflejaban la plaza, a los clientes y la iluminación.

En una época sin escaparates audiovisuales, el propio público era el espectáculo. Quien se sentaba en el café podía observar y ser observado.

Las tertulias tenían mesas y horarios habituales. Los grupos se formaban alrededor de afinidades políticas, regionales o literarias. Algunas conversaciones duraban años y acompañaban la evolución de sus participantes.

El establecimiento continuó funcionando durante buena parte del siglo XX, aunque los cambios de propiedad y las reformas modificaron su aspecto.

El final

Los grandes cafés comenzaron a perder importancia con la llegada de nuevos hábitos de consumo, la radio, el teléfono y los bares de servicio rápido.

La Gran Vía desplazó parte de la vida nocturna y comercial fuera de Sol. Los grandes salones resultaban caros y difíciles de mantener.

El Café Universal fue uno de los últimos grandes cafés históricos de la plaza. Cerró definitivamente en enero de 1974, después de más de un siglo asociado a la vida de Sol.

El hotel también desapareció y sus espacios fueron ocupados por otros negocios.

Hoy no queda un gran rótulo que permita reconocerlo. Su recuerdo permanece principalmente en las fotografías, en los documentos comerciales y en la biografía madrileña de Galdós.

El café de los espejos desapareció, pero durante décadas ofreció una de las mejores maneras de observar la Puerta del Sol: sentado ante una mesa, viendo cómo toda la plaza se reflejaba dentro.

Preguntas frecuentes

¿Dónde estaba el Hotel del Universo?
Se encontraba en el antiguo número 15, después número 14, de la Puerta del Sol, cerca del comienzo de la calle de Alcalá.
¿Por qué llamaban al Café Universal el café de los espejos?
Porque numerosos espejos o lunas cubrían sus salones y multiplicaban la luz, el movimiento de los clientes y el reflejo de la plaza.
¿Qué relación tuvo Benito Pérez Galdós con el Café Universal?
Galdós comenzó a frecuentarlo poco después de llegar a Madrid en 1862. Allí participaba en una tertulia de estudiantes y residentes canarios y observaba la vida social madrileña que después aparecería en sus novelas.
¿Cuándo cerró el Café Universal?
Cerró definitivamente en enero de 1974, después de más de un siglo vinculado a la vida de la Puerta del Sol.

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