En el centro de la Puerta del Sol se encuentra la estatua ecuestre de Carlos III. El rey aparece vestido de gala, montado sobre un caballo que avanza lentamente y mirando hacia la Real Casa de Correos, el edificio construido durante su reinado.
Aunque parece un monumento antiguo, la estatua llegó a la plaza en 1994. Es más reciente que el Oso y el Madroño, el cartel de Tío Pepe y las primeras retransmisiones televisivas de las campanadas.
Carlos III nunca conoció la Puerta del Sol con su forma actual. La gran reforma de la plaza comenzó casi setenta años después de su muerte. Sin embargo, pocas figuras están tan relacionadas con la modernización de Madrid y con los elementos que hoy identificamos con Sol.
El rey que quiso modernizar Madrid
Carlos III nació en Madrid en 1716. Antes de convertirse en rey de España había gobernado durante más de veinte años en Nápoles y Sicilia. Regresó a España en 1759, tras la muerte sin descendencia de su hermano Fernando VI.
Cuando llegó al trono encontró una capital que había crecido alrededor de la corte, pero que seguía teniendo graves problemas de pavimentación, limpieza, iluminación y salubridad. Muchas calles eran oscuras, estaban llenas de barro y carecían de sistemas adecuados para evacuar las aguas y los residuos.
Durante su reinado se ampliaron el alumbrado público y los servicios de limpieza, se mejoraron calles y desagües y se aprobaron normas para ordenar las fachadas y el uso del espacio urbano. También se impulsaron hospitales, jardines, centros científicos, paseos y grandes obras públicas.
Estas reformas no siempre fueron bien recibidas. Se atribuye al rey una frase según la cual los madrileños eran como los niños, que lloraban cuando se les lavaba. Sea o no completamente literal, resume la imagen que quedó de Carlos III: un gobernante decidido a transformar Madrid, incluso cuando la ciudad se resistía.
Por eso terminó siendo conocido como el mejor alcalde de Madrid, aunque nunca ocupara realmente ese cargo.
La Casa de Correos
La relación más directa entre Carlos III y la Puerta del Sol se encuentra en la Real Casa de Correos.
El proyecto había sido encargado durante el reinado de Fernando VI, pero Carlos III confió finalmente la obra al arquitecto francés Jaime Marquet. El edificio se construyó entre 1766 y 1768 para organizar la correspondencia que llegaba y salía de la capital.
Su gran fachada recta destacaba entre las casas irregulares de la antigua Puerta del Sol. Cuando la plaza fue completamente reformada entre 1857 y 1862, la Casa de Correos se conservó y se convirtió en la principal referencia del nuevo espacio.
Carlos III no vio el gran arco de edificios, el reloj de Losada ni el Kilómetro Cero. Pero el edificio levantado durante su reinado terminó determinando la forma de la plaza moderna.
También durante su gobierno se impulsó la construcción de las grandes carreteras que partían desde Madrid hacia las diferentes regiones de España. Aquel sistema radial fue el antecedente de las carreteras nacionales que, muchos años después, comenzarían a medirse desde el Kilómetro Cero situado delante de la Casa de Correos.
Un rey sin estatua
Carlos III murió en 1788. A pesar de la huella que había dejado en Madrid, la ciudad no levantó entonces una gran estatua en su memoria.
Felipe III tenía su monumento en la Plaza Mayor y Felipe IV presidía la plaza de Oriente. Carlos III, en cambio, permaneció durante dos siglos sin una estatua ecuestre en el centro de la capital.
A finales del siglo XX, el Ayuntamiento decidió corregir aquella ausencia. Para diseñar el monumento se tomó como referencia una pequeña figura del siglo XVIII conservada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y atribuida tradicionalmente al escultor Juan Pascual de Mena.
Los escultores Eduardo Zancada y Miguel Ángel Rodríguez utilizaron aquel modelo como punto de partida. También estudiaron los retratos de Carlos III realizados por Goya y Anton Raphael Mengs para reproducir su rostro con mayor precisión.
El rey aparece con casaca, chaleco, calzones, peluca y distintas condecoraciones. En el pecho lleva el Toisón de Oro y la cruz de la orden de Carlos III. Con una mano sostiene las riendas y con la otra una bengala de mando.
No está representado como un rey guerrero. El caballo avanza al paso y la figura transmite más serenidad que fuerza. Es una imagen de Carlos III como gobernante y reformador.
Los madrileños eligen Sol
Antes de decidir dónde instalar la estatua, el Ayuntamiento organizó una consulta popular.
En diciembre de 1993, la figura se mostró provisionalmente en la Puerta del Sol y se presentaron distintas ubicaciones posibles. Entre ellas se encontraban la propia plaza y la Puerta de Alcalá, uno de los monumentos más importantes construidos durante el reinado de Carlos III.
La Puerta del Sol fue la opción más votada.
La elección unía al rey con la Casa de Correos y con el origen de las carreteras radiales. También lo colocaba en el centro simbólico de Madrid, dentro de una plaza por la que pasan diariamente miles de personas.
La estatua fue instalada definitivamente en diciembre de 1994.
El pedestal incluye el nombre del rey y la expresión con la que Madrid continúa recordándolo:
Carlos III, rey de España, el mejor alcalde de Madrid.
Alrededor de la base aparece una larga inscripción que resume los principales acontecimientos y reformas de su reinado.
La nueva ubicación
La remodelación de la Puerta del Sol realizada entre 2022 y 2023 volvió a cambiar la posición del monumento.
La estatua fue trasladada hasta el centro de la nueva fuente ovalada. El movimiento resultó especialmente complejo porque el conjunto pesa decenas de toneladas y la plaza se encuentra construida sobre líneas de Metro, túneles de Cercanías, conducciones y espacios técnicos.
Primero se movió el pedestal y después la figura de bronce. Fue necesario crear una estructura capaz de distribuir el peso sin dañar las instalaciones subterráneas.
Desde 2023, Carlos III vuelve a ocupar el centro visual de la Puerta del Sol, rodeado por el agua y orientado hacia la Real Casa de Correos.
Por qué está en la Puerta del Sol
Carlos III no construyó la plaza actual, pero sí dejó algunos de sus principales antecedentes.
Durante su reinado se levantó la Casa de Correos, se impulsaron los grandes caminos radiales y se modernizaron los servicios urbanos de Madrid. La ciudad comenzó a pensarse no solo como el lugar en el que vivía la corte, sino como una capital que necesitaba limpieza, iluminación, hospitales, jardines, comunicaciones y edificios públicos.
La estatua llegó a Sol más de doscientos años después de su muerte. Sin embargo, su ubicación no es casual.
El rey mira hacia el edificio construido durante su gobierno y se encuentra junto al punto desde el que comienzan las carreteras españolas.
Carlos III nunca fue alcalde de Madrid.
Pero Madrid decidió colocarlo en su centro y recordarlo como si lo hubiera sido.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se colocó la estatua de Carlos III en la Puerta del Sol?
¿Por qué se llama a Carlos III 'el mejor alcalde de Madrid'?
¿Quién hizo la estatua?
¿Por qué se trasladó la estatua en 2023?
Sigue explorando
Historia de la Puerta del Sol
De puerta medieval a centro simbólico de Madrid: la historia de la Puerta del Sol, su gran reforma del siglo XIX, la llegada del transporte, sus monumentos y su papel como lugar de encuentro.
LeerEl Kilómetro Cero
La placa del Kilómetro Cero, frente a la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol, marca el origen histórico de las seis carreteras radiales de España. Su historia desde 1856 y la rosa de los vientos actual.
LeerPor qué se llama Puerta del Sol
La Puerta del Sol fue una entrada del Madrid medieval decorada con un sol. Descubre cómo aquel postigo desaparecido dio nombre a la plaza.
LeerQué ver en la Puerta del Sol
Recorrido por los nueve lugares imprescindibles de la Puerta del Sol: Kilómetro Cero, Casa de Correos, reloj, Carlos III, Mariblanca, Oso y Madroño, Hotel de París, Tío Pepe y La Fonda.
Leer