En lo alto del número 11 de la Puerta del Sol, sobre el edificio que hoy alberga La Fonda de los Príncipes, se encuentra el cartel de Tío Pepe.
La botella vestida con chaquetilla roja, sombrero y guitarra es uno de los elementos más reconocibles de la plaza. Sin embargo, no siempre estuvo en ese edificio.
Durante más de medio siglo coronó el antiguo Hotel de París, situado sobre la actual tienda de Apple. En 2011 fue retirado para permitir la rehabilitación del inmueble y, tres años después, regresó a Sol desde una nueva azotea.
El anuncio había cruzado la plaza.
Una botella convertida en personaje
Tío Pepe es una marca de fino creada por la bodega jerezana González Byass. En 1935, con motivo del centenario de la empresa, el publicista Luis Pérez Solero convirtió la botella en un personaje.
Le añadió una chaquetilla roja, un sombrero cordobés y una guitarra. También creó el lema que terminaría acompañando a la imagen:
Sol de Andalucía embotellado.
El diseño era sencillo y fácil de reconocer. La botella dejaba de ser únicamente un envase y se transformaba en una figura con personalidad propia, vinculada a Jerez y a la imagen popular de Andalucía.
La fecha de 1935 suele utilizarse como origen del cartel de Sol, pero conviene distinguir entre la creación del personaje y la instalación del luminoso que conocemos.
El 25 de noviembre de 1935 se solicitó la licencia para colocar el primer rótulo de González Byass. Aquel anuncio fue instalado en 1936 sobre el número 1 de la Puerta del Sol y mostraba el nombre de la bodega, el texto «Vinos Jerez Coñac» y la imagen de un catavinos.
El gran luminoso con la botella humanizada, el nombre Tío Pepe y el lema «Sol de Andalucía embotellado» se instaló en 1958, después de obtenerse una licencia para modificar el anuncio anterior.
Sobre el Hotel de París
La primera ubicación del luminoso fue la azotea del Hotel de París, en el extremo de la plaza situado entre la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo.
El hotel había abierto en 1864 y era uno de los grandes establecimientos construidos durante la reforma de Sol. Cuando apareció el cartel, el edificio llevaba casi un siglo recibiendo viajeros.
La posición resultaba excepcional. El anuncio podía verse desde casi cualquier punto de la plaza y aparecía detrás de la multitud durante manifestaciones, celebraciones y campanadas.
Durante décadas convivió con muchos otros rótulos. Las fachadas y azoteas de Sol estaban cubiertas por anuncios de bebidas, bancos, seguros, comercios y cámaras fotográficas. Por la noche, las bombillas y los tubos de neón llegaban a ocultar parte de la arquitectura.
Tío Pepe era uno más, pero permaneció cuando casi todos los demás desaparecieron.
De anuncio a símbolo
Las normas municipales comenzaron a limitar la publicidad exterior, especialmente sobre edificios protegidos. La intención era recuperar las fachadas y evitar que las grandes estructuras comerciales dominaran el paisaje histórico.
El cartel de Tío Pepe recibió un trato excepcional. En 2009, González Byass solicitó su legalización y obtuvo autorización para conservarlo por su valor como rótulo publicitario histórico. El Ayuntamiento reconocía así que el anuncio había dejado de ser únicamente una pieza comercial y se había convertido en parte de la imagen de Madrid.
Su popularidad se explica por la cantidad de tiempo que permaneció sobre Sol. Apareció en fotografías familiares, postales, películas, informativos y retransmisiones de Nochevieja.
Varias generaciones crecieron viendo la botella sobre el Hotel de París. Para muchos madrileños, retirarla equivalía a eliminar uno de los monumentos de la plaza, aunque su origen fuera publicitario.
La retirada
El Hotel de París cerró en 2006. El edificio iba a ser rehabilitado y transformado en una tienda de Apple, por lo que era necesario desmontar el cartel.
El luminoso fue retirado en abril de 2011. Sus piezas se trasladaron para ser restauradas y aligerar una estructura que debía adaptarse a una nueva cubierta.
En junio de 2012, los propietarios del antiguo Hotel de París anunciaron que el cartel no regresaría a su ubicación histórica. Comenzó entonces la búsqueda de otro edificio dentro de la Puerta del Sol.
La condición principal era que Tío Pepe permaneciera en la plaza. Tras décadas formando parte de su perfil, trasladarlo a otra zona de Madrid habría roto la relación que lo había convertido en un símbolo.
El traslado al número 11
La nueva ubicación elegida fue la azotea del número 11 de la Puerta del Sol, sobre el edificio de la antigua Fonda de los Príncipes.
La decisión se anunció en diciembre de 2012 y el Ayuntamiento concedió la licencia de obras en noviembre de 2013. La estructura tuvo que adaptarse a una cubierta diferente y fue modificada para reducir su peso.
La instalación comenzó durante la madrugada del 21 de abril de 2014. La botella, las letras y los soportes metálicos fueron elevados y montados por partes.
El 8 de mayo de 2014, después de tres años de ausencia, Tío Pepe volvió a encenderse en Sol.
El cartel ya no se encontraba en el extremo oriental. Había pasado al centro del arco norte, entre las calles Preciados y Carmen, mirando hacia la Real Casa de Correos.
Desde allí volvió a aparecer durante las campanadas de Nochevieja.
Del Hotel de París a La Fonda de los Príncipes
El traslado estableció una relación inesperada entre dos de los grandes hoteles nacidos durante la reforma de Sol.
El Hotel de París abrió en 1864. La Fonda de los Príncipes lo había hecho tres años antes, el 1 de octubre de 1861.
Durante el siglo XIX compitieron por los viajeros que llegaban a Madrid. Ambos ofrecían habitaciones con vistas, salones, comedor y servicios destinados a una clientela internacional.
El Hotel de París cerró y su edificio se convirtió en Apple. La Fonda cambió varias veces de nombre, terminó funcionando como Hostal Americano y cerró en 2020. Tras una rehabilitación completa, recuperó su nombre original y volvió a abrir en 2026.
El cartel que durante décadas identificó al Hotel de París se encuentra ahora sobre La Fonda de los Príncipes.
El último gran luminoso de Sol
La Puerta del Sol actual tiene muchos menos anuncios que la del siglo XX. La mayoría de los grandes rótulos desapareció con el cierre de los comercios, las reformas de los edificios y las nuevas normas de publicidad.
Tío Pepe sobrevivió porque Madrid dejó de verlo como un anuncio cualquiera.
Su diseño pertenece a una marca comercial, pero su historia está unida a la plaza. Ha presenciado manifestaciones, reformas, celebraciones y décadas de campanadas desde dos azoteas diferentes.
Desde 2014, la botella ilumina el número 11. Debajo se encuentra el edificio histórico de La Fonda de los Príncipes y, enfrente, el reloj de la Casa de Correos.
Tío Pepe ya no ocupa su lugar original.
Continúa ocupando su plaza.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está el cartel de Tío Pepe?
¿Desde cuándo existe el cartel de Tío Pepe?
¿Por qué se trasladó el cartel de Tío Pepe?
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