La fuente actual de la Puerta del Sol, presidida por la estatua ecuestre de Carlos III, es la última de una larga serie. Durante cuatro siglos, el agua ha aparecido y desaparecido del centro de la plaza en formas muy diferentes.
Algunas fuentes se construyeron para abastecer a los vecinos. Otras celebraron la llegada del agua del Canal de Isabel II o formaron parte de reformas destinadas a embellecer Sol. Varias fueron desmontadas y reconstruidas en otros lugares de Madrid.
La historia de estas fuentes permite seguir la transformación de la plaza: de lugar al que se acudía con cántaros a gran espacio monumental y peatonal.
La primera fuente y la Mariblanca
A comienzos del siglo XVII ya existía una fuente modesta frente al hospital del Buen Suceso. En 1616 se decidió sustituirla por un conjunto mucho más ambicioso, encargado inicialmente a Juan Gómez de Mora.
La obra definitiva fue diseñada por el escultor italiano Rutilio Gaci y quedó terminada en 1630. Tenía un gran pilón, mascarones y cuatro figuras de arpías de las que salía el agua. En la parte superior se colocó una estatua de mármol adquirida en Florencia en 1625.
La figura representaba probablemente a Venus, pero los madrileños comenzaron a llamarla Mariblanca por el color de la piedra. El nombre popular terminó imponiéndose sobre cualquier identificación mitológica.
Aquella fuente no era únicamente ornamental. El agua se recogía en cántaros y era transportada hasta las viviendas por vecinos y aguadores. Alrededor del pilón bebían también animales y se reunían vendedores y viajeros.
La fuente fue reformada varias veces hasta que se desmontó en 1838. La Mariblanca se conservó y comenzó entonces una larga sucesión de traslados por distintos lugares de Madrid.
Una plaza sin fuente
Después de la retirada de la Mariblanca, Sol permaneció durante algunos años sin una gran fuente central.
La plaza todavía tenía su antigua forma irregular y se encontraba a punto de experimentar una transformación completa. El Buen Suceso fue derribado en 1854 y, tres años después, comenzó la gran reforma que creó el arco de edificios actual.
La nueva plaza necesitaba un elemento capaz de ocupar su centro, pero también estaba convirtiéndose en uno de los principales cruces de carruajes y peatones de Madrid. Cualquier monumento debía convivir con una circulación cada vez más intensa.
La fuente provisional de 1860
El 24 de junio de 1860 se inauguró una nueva fuente en la Puerta del Sol. Celebraba la llegada a Madrid de las aguas del Canal de Isabel II, una de las grandes obras públicas del reinado de Isabel II.
El agua surgía con fuerza y alcanzaba una altura que sorprendió a los madrileños, acostumbrados a los antiguos viajes de agua y a un abastecimiento mucho más limitado.
Aunque se la llamó fuente provisional, terminó permaneciendo durante años en la plaza. Su aspecto fue cambiando y el conjunto sufrió distintas modificaciones antes de ser desmontado.
Sus elementos no desaparecieron por completo. Parte de la estructura fue trasladada y reutilizada en la Casa de Campo, donde pasó por varias reconstrucciones y ubicaciones.
La fuente de Sol terminó así convertida en una pieza dispersa de la historia del parque.
Agua y tráfico
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el centro de Sol se encontraba cada vez más ocupado por transportes. Los tranvías cruzaban la plaza en varias direcciones, los coches de caballos esperaban pasajeros y los primeros automóviles comenzaban a circular.
Las fuentes monumentales resultaban difíciles de mantener en un espacio utilizado como intercambiador.
Sol fue perdiendo progresivamente los elementos que obstaculizaban el movimiento. Durante algunas etapas, el centro de la plaza quedó ocupado por pequeños jardines, isletas, paradas y estructuras relacionadas con el transporte.
El agua dejó de ser una necesidad cotidiana y pasó a entenderse únicamente como decoración urbana.
Las dos fuentes de 1951
Entre 1950 y 1951, el arquitecto municipal Manuel Herrero Palacios dirigió una importante reforma de la Puerta del Sol.
El proyecto creó una zona central ajardinada y colocó dos fuentes gemelas de inspiración neobarroca. Eran dos pilones de piedra con surtidores, situados de forma simétrica dentro del nuevo espacio.
La plaza adquirió entonces una imagen muy diferente de la actual. En el centro había jardines, bancos y fuentes, mientras el tráfico circulaba alrededor. La decoración intentaba humanizar un lugar dominado por autobuses, taxis y automóviles.
Las dos fuentes permanecieron en Sol durante más de tres décadas. En 1985 fueron retiradas e instaladas en el paseo de Federico García Lorca, en Vallecas, donde continúan conservándose.
Madrid había vuelto a desmontar unas fuentes de Sol para darles una segunda vida en otro lugar.
Las fuentes de la reforma de 1986
La remodelación de 1986 eliminó los jardines centrales y reorganizó la plaza como un espacio alargado, dividido entre una zona peatonal y una gran calzada.
Se instalaron dos nuevas fuentes circulares, de diseño más sencillo, que ocuparon durante décadas la parte central. A su alrededor se colocaron bancos, farolas y otros elementos de apariencia tradicional.
La Mariblanca regresó también a Sol en forma de réplica, aunque ya no coronaba una fuente. Se convirtió en una estatua independiente, separada de la función para la que había llegado a Madrid en el siglo XVII.
Las dos fuentes circulares sobrevivieron a las obras de Cercanías y a las posteriores modificaciones de la plaza. Durante años flanquearon la estatua de Carlos III, que se encontraba sobre su pedestal, sin estar integrada en ninguna de ellas.
La fuente de Carlos III
La reforma aprobada en 2022 decidió sustituir las dos fuentes circulares por una única pieza ovalada situada en el centro de la plaza.
La nueva fuente debía albergar la estatua de Carlos III y convertirse en el principal elemento alrededor del cual se organizara el espacio peatonal. Su fondo de piedra gris oscuro y los pequeños puntos de luz fueron concebidos para recordar un cielo estrellado.
La colocación fue técnicamente compleja. Bajo la fuente pasan líneas de Metro, túneles de Cercanías, conducciones y espacios técnicos. El peso de la estatua, el pedestal y el agua debía distribuirse sin dañar las infraestructuras subterráneas.
En abril de 2023, Carlos III fue trasladado hasta su nueva posición y pasó a presidir la fuente actual.
El agua regresa siempre
Las fuentes de Sol han respondido a necesidades muy diferentes.
La Mariblanca proporcionaba agua a una ciudad que todavía no tenía abastecimiento domiciliario. La fuente de 1860 celebraba una gran obra hidráulica. Las fuentes de 1951 y 1986 intentaban ordenar y embellecer una plaza dominada por el tráfico. La actual forma parte de un espacio completamente peatonal.
Casi ninguna permaneció para siempre.
Unas fueron desmontadas, otras trasladadas y algunas desaparecieron. Sus restos pueden encontrarse hoy en Vallecas, en la Casa de Campo o protegidos dentro de edificios municipales.
La Puerta del Sol ha cambiado tantas veces que incluso sus fuentes han terminado viajando por Madrid.
La actual parece ocupar el centro natural de la plaza, pero la historia aconseja no considerarla definitiva. En Sol, hasta el agua cambia de lugar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas fuentes ha tenido la Puerta del Sol?
¿Qué ocurrió con la fuente de la Mariblanca?
¿Dónde están las fuentes de Sol de 1951?
¿Cuándo se construyó la fuente actual de Carlos III?
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